Sí, ya sé, hay que pagar facturas a final de mes, uno tiene unas responsabilidades que atender, y en ningún momento te diré que te lances a la piscina sin comprobar primero si hay agua.

Aunque también te confieso que en su momento yo lo hice, me lancé a una piscina sin saber qué iba a ocurrir y no me arrepiento porque desde ese momento han pasado un sinfín de cosas extraordinarias. ¿Ha sido fácil? Por supuesto que no. Ha habido momentos difíciles, mucha incertidumbre, instantes de sentirme muy perdido. Ahora, con una cierta perspectiva temporal puedo decir que ha valido la pena, que volvería a repetir, que iniciar mi propio proyecto me ha enseñado mucho sobre mí, sobre cómo soy, sobre qué soy capaz de hacer y sobre todos aquellos aspectos en los que debía mejorar y todavía debo trabajar a nivel personal para convertirme en una persona más íntegra, más resiliente, más alineada con su verdadera esencia.

No te lo voy a vender como un chollo, hacer una transición personal y profesional como la que yo hice no es en absoluto fácil y cómoda. A la presión del entorno se suman las propias limitaciones que nos imponen nuestras propias creencias, y ese, es uno de los principales obstáculos a superar, transformar nuestra mente, flexibilizar nuestro mapa de aquello que creemos posible.

Hace 10 años, en diciembre de 2006, decidí abandonar un trabajo cómodo, seguro y bien remunerado en una entidad bancaria para perseguir un sueño, ser escritor, dedicarme a crear y a expresar mis inquietudes a través de la escritura. Después, han venido otros proyectos, otras aventuras, pero dejar un camino profesional ya asentado después de 8 años fue muy vertiginoso. Me encontraba en una encrucijada, continuar y vivir una vida estable pero carente de sentido o intentar vivir mi sueño aceptando todas las consecuencias. No te digo que hagas lo mismo, cada cual sabe qué responsabilidades debe atender, algunos tendréis hijos, hipotecas, personas a vuestro cargo, otros sencillamente no sentiréis una llamada tan fuerte, otros preferiréis la ‘seguridad’ y la comodidad, y todas las opciones son igual de respetables.

Me gustaría explicarte ahora mis 10 razones para trabajar en algo que amas. Todas ellas personales e intransferibles, no pretendo decirle a nadie qué debe hacer, a cada cual le corresponde andar sus propios pasos desde la responsabilidad.



1. No necesitas motivación


Cuando decides hacer algo que amas, algo que te apasiona, no necesitas motivarte. Hay una fuerza creativa, una energía intrínseca que brota de ti y te impulsa a dar lo mejor que tienes y ofrecerlo a los demás con entrega y entusiasmo. De repente, tu vida cobra sentido, cada acción, cada esfuerzo, se ven recompensados por una sensación de realización y de plenitud. Estás alineado con tu esencia, y créeme, eso es la hostia.



2. La paz de vivir según tus propios valores


Uno de los dilemas que tenía cuando trabajaba en un banco es que entraba en contradicción con mis valores y mi ética personal y profesional. ¿Cómo podía estar trabajando en una empresa que contravenía mis propios códigos sin que eso no me pasara factura? Una entidad que además años más tarde sería rescatada y cuyos directivos serían juzgados por su mala gestión y sus prácticas abusivas y fraudulentas. En cualquier caso, dedicar mis energías a desarrollar mi proyecto me ha ayudado a vivir con mayor sensación de paz, en coherencia con lo que siento que deseo aportar a este mundo, en conexión con el estilo de vida que deseo crear para mí. Esa paz, esa tranquilidad de mente y de corazón no tienen precio.



3. Descubrirte más allá de lo que crees ser


Mencionaba en el inicio de este artículo que una de las cosas que sucede cuando te aventuras más allá de lo que se espera de ti es que te descubres más allá de lo que creías ser. He descubierto en el transcurso de estos años un sinfín de cualidades, de habilidades, de recursos internos, de aspectos de mi personalidad que quedaban ocultos en mi vida anterior. Por tanto, una de las cosas que ha pasado inevitablemente es que he llegado a tener un conocimiento de mí mismo mucho más profundo y he ampliado la imagen de aquello que creía ser, desarticulando en el proceso ideas preconcebidas, prejuicios, creencias que me mantenían encerrado en una jaula sin saberlo.



4. Descubrir al guerrero/a que hay en ti


A lo largo de estos últimos 10 años he tenido que enfrentar muchas situaciones críticas. Incertidumbre, dudas, frustraciones, agotamiento, han formado parte del camino. Sin embargo, esas situaciones críticas, todas esas dificultades me han ayudado a madurar emocionalmente y a forjar una resiliencia a prueba de bombas. ¿Significa esto que estoy de vuelta de todo? NO, rotundamente NO. Sencillamente soy más fuerte ahora que antes, estoy más equipado y dispongo de más herramientas internas para afrontar las dificultades propias de la vida.



5. Realización personal


Definiría la Realización Personal como una sensación profunda de satisfacción derivada de hacer algo que me apasiona aportando valor y significado a la vida de los demás, y además poder vivir de ello.
¿Te gusta esta definición? ¿Sientes eso en tu día a día profesional? ¿Te gustaría sentirlo? Te aseguro que no es necesario emprender para sentir esas sensaciones. Yo llevo el emprendimiento en mi ADN, pero es posible sentir esa realización si te integras en un proyecto y en un equipo de personas que compartan tus valores, esa vocación de servicio y esas ganas de aportar algo constructivo a la sociedad.



6. Aprendizaje total


En el camino de hacer algo que amas hay una predisposición al aprendizaje insólita que brota de una manera natural. Y aprender, sentir que creces y progresas a todos los niveles es apasionante y enriquecedor. Frente a la indolencia y la pereza de hacer algo que no te procura ese sentido de Vocación y Propósito, hacer lo que amas te impulsa de una manera natural a buscar el ascenso y la transformación constante. Puedes llegar a ser bueno en algo que no te gusta, incluso muy bueno, pero haciendo algo que amas te aseguro que puedes llegar a ser brillante, y no solo eso, sino que además el beneficio no se reducirá solamente a tu vida, sino que causarás un mayor impacto en la sociedad. Te doy mi palabra.



7. Descubrirte como creador/a de tu vida


Cuando te aventuras a trabajar en lo que amas, cuando no hay ni un ápice de duda en lo que haces, cuando estás enamorado de tu profesión, te das cuenta de que las barreras que te impiden crear una serie de condiciones en tu vida van perdiendo peso. ¿Significa ello que desaparecen los muros y las dificultades? CLARO QUE NO, pero tu motivación, tu ímpetu, te empujan a crear nuevos caminos, a buscar, a indagar, a superarte. Y eso va unido a una sensación de poder y de capacidad, a una sensación de que accionando tus recursos, tus habilidades, tu sabiduría innata puedes crear situaciones y oportunidades que de otro modo no serían posibles. Diríamos que podemos hacer que existan mayores probabilidades de cumplir con nuestras metas. Y te advierto también de que no hay ninguna GARANTÍA, porque nada en la vida puede ofrecerte garantías. NO SIEMPRE VAS A PODER TODO LO QUE QUIERAS, pero estarás más cerca seguro.



8. Crear el estilo de vida que deseas


Crear mi propio proyecto me ha permitido crear un estilo de vida más cercano a lo que deseo para mi vida. Me gusta viajar, me gusta dedicar tiempo a mis aficiones, tengo muchas inquietudes creativas. Si bien emprender implica responsabilidad, autorregulación, autogestión emocional, y a veces hacer jornadas maratonianas, es cierto que si aprendes a organizar y gestionar tu tiempo adecuadamente es posible armonizar la energía que implica gestionar tu propio negocio con otras parcelas de la vida. Mi profesión es importante, pero ocupa un lugar en un proyecto integral de vida que es mucho más amplio.



9. Sensación de mayor libertad


La libertad siempre se asocia a valores positivos como la flexibilidad, ser dueño de tu tiempo, poder hacer lo que te dé la gana. Sin embargo, también te diré que va asociado a algo que llamamos Responsabilidad, y eso ya no mola tanto, ¿verdad? A las sensaciones agradables también se suman sensaciones desagradables como incertidumbre, frustración al no obtener resultados, inestabilidad económica, etc. Lo siento, todo va en el mismo pack. Pero a pesar de esta otra cara de la moneda creo que vale la pena aventurarse a emprender, entre otras cosas porque es en las tempestades donde se va forjando tu carácter, tu resiliencia, y un sinfín de habilidades que te servirán para afrontar los momentos más difíciles de tu vida.



10. Sentido de Dirección y Propósito


Crear mi propio proyecto me ha permitido orientar mi vida hacia lo que yo llamo Mi Visión Inspiradora. Y, ¿qué es la Visión Inspiradora? Es la sensación de que he venido a este mundo con una misión importante, en mi caso transformar positivamente la sociedad a través de mis actividades: Escritura, Edición de Libros, Coaching Editorial, Conferencias, y sobre todo, contribuir a que otras personas puedan también transmitir su mensaje transformador.
¿Cuál es tu Visión Inspiradora? Tal vez sea ser un buen padre o una buena madre, o ser un ingeniero informático que crea aplicaciones que mejoran la vida de las personas, o un cocinero que inspira y hace disfrutar a sus comensales, o una maestra que le apasiona enseñar a sus alumnos, o un buen camarero que te acoge y te hace sentir como en casa cuando entras por la puerta a tomar tu café, o un buen amigo que ofrece escucha y protección a sus amigos, etc. Da igual, no hay Visiones Inspiradoras buenas o malas, mejores o peores, es sencillamente ofrecer lo mejor de ti explotando aquel o aquellos talentos que solamente tú posees y que solamente tú puedes ofrecer a los que te rodean.

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¿Conoces mi libro ¡Nunca es tarde!?

Con frecuencia, aunque no nos guste la vida que llevamos y apremie la necesidad de cambio en nuestro interior, nos mantenemos inmóviles en esa zona de comodidad donde a pesar de experimentar sentimientos desagradables nos sentimos seguros porque es lo que conocemos. 

En ¡Nunca es tarde! te invito a reflexionar sobre 50 áreas de mejora en las que puedes trabajar para acercarte a la vida que deseas y vivir, así, con mayor armonía contigo mismo. 

Agradecimientos
Prólogo de Manuel Conde
0. ¿Comenzamos a caminar?
1. La des-educación
2. La libertad interior
3. El camino de la felicidad
4. El amor, la llave que abre todas las puertas
5. Estimular a nuestro niño interior
6. Desplegar nuestro sentido del humor
7. Cultivar el espacio interior
8. Vivir el presente y dejar de pre-ocuparse
9. La generosidad y el altruismo
10. El sano escepticismo
11. Elogio de la duda
12. El autoconocimiento
13. La autoaceptación y la autoconfianza
14. La Autoestima
15. El autoengaño
16. La Honestidad
17. Aprender a decir ‘NO’
18. Aprender a decir ‘SÍ’
19. Vivir la vida como una aventura
20. El derecho a elegir, el derecho a equivocarse y el
autoindulto
21. Coraje para enfrentarnos a nuestros miedos
22. Dar el primer paso
23. Coger las riendas de la propia vida: el compromiso
24. Dejar de quejarse y pasar a la acción
25. La Responsabilidad: emociones y acciones
26. Las ataduras emocionales
27. El chantaje emocional
28. La Humildad como pilar de nuestro desarrollo
29. Aprender a escuchar
30. Dedicarnos tiempo y atenciones
31. La fuerza del Optimismo
32. La grandeza de las pequeñas cosas
33. El miedo: ¿enemigo o aliado?
34. El miedo al cambio
35. Una primera aproximación al éxito
36. Obstáculo para el éxito 1: El miedo al fracaso
37. Obstáculo para el éxito 2: El miedo al éxito
38. Querer es poder: el poder de la voluntad y sus
compañeros de viaje
39. Vivir desde el Coraje
40. El dolor, ¿oportunidad o calamidad?
41. Coraje en los momentos duros: la resiliencia
42. La vida, cuestión de enfoque: creencias y percepción
43. La gestión de la incertidumbre
44. La gratitud
45. Elegir un camino con corazón
46. Resolver nuestros asuntos pendientes
47. La sexualidad
48. La muerte, ese tránsito ineludible
49. La guerra interior
50. Un hombre nuevo, Una nueva civilización
Anexos
I. Lecturas recomendadas
II. Referencias de mis libros

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2 thoughts on “10 Razones para trabajar en algo que amas

  • a las
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    Hola! Totalmente identificada con tu experiencia. La mía ha sido bastante similar, quizás más arriesgada pero me siento muy satisfecha con el viaje que emprendí, con mucho esfuerzo y constancia, ajustando las velas, pero muy feliz, aunque debo reconocer que tengo también mis momentos de incertidumbre. Pero estoy segura, porque así lo siento, que estoy en el camino y lograré mi objetivo, siempre disfrutando el “durante” que no deja de sorprenderme cada día. Repetiría seguro, porque la sensación de libertad y de llevar las riendas de mi vida es inigualable….

    Responder
    • a las
      Enlace permanente

      Muchas gracias Eva por dejar tu comentario. Y tú lo dices muy bien, ‘disfrutando del durante’, que es lo más importante, aprender de todo el proceso en lugar de solamente valorar un resultado. Un abrazo

      Responder

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